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domingo, 20 de octubre de 2013

Errores

Llegó el momento de admitir los errores, de admitir que no somos perfectos, pero que podríamos haber sido mejores. Porque en la vida el único reto es mejorar, descubrir que las limitaciones están mucho más lejos de lo que creíamos.
Por eso no existen escusas, no hay pretextos para defender algo que podríamos haber logrado pero no lo conseguimos. La suerte no existe, solo el esfuerzo. Todos tenemos malos días pero es nuestro deber saber que sólo puede ser un día, no se debe consentir error tras error.
Si no te pides a ti mismo mejorar da igual cuánto insistan los demás. Debes creer en lo que quieres hacer, no puede ser un sueño, tiene que ser una realidad.
¿Qué seríamos sin metas? Cada uno con su vocación, buscando qué les hace feliz.
Admitir que nos equivocamos nos ayuda a crecer, pero echarnos la culpa de cosas de las que no nos deberíamos responsabilizar nos hace esclavos de los prejuicios de la gente.
Cuando nuestra vida ya la hayamos pasado, cuando hayamos disfrutado de la adolescencia y de la adultez, cuando nos toque contarles a nuestros nietos historias del mundo pasado, no contarán esos pequeños errores en los que no tuvimos lo que quisimos, ni esas pequeñas victorias que nos hicieron felices un tiempo, contarán esas victorias que nos hicieron grandes, esos momentos que sólo puedes vivir cuando entregas tu vida y tu alma a una única cosa.