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sábado, 22 de octubre de 2016

Pensamientos

Hace tiempo que no dejo mis pensamientos en este blog, hace tiempo que aprendí a guardármelos para mí y darles vueltas hasta encontrarles sentido. Pero hay pensamientos que cuanto más se guardan más pesan, y solo aligeran cuando son contados, aunque nadie los oiga.
Hoy he leído un poema muy especial, siempre me hace pensar en lo que perdí y en lo que perderé, y en lo poco que puedo hacer para evitarlo, es un punto de vista curioso, parece que nuestra vida nos pertenece y no nos damos cuenta de que de ella entran y salen personas sin que podamos hacer nada.
También me pone triste, porque me recuerda a mi padre y lo lejos que está de mí, me recuerda a tardes lluviosas y solitarias, por muy tópico que sea.
Es extraña la forma en la que unas simples palabras ordenadas nos cambian tanto la forma de ver las cosas, como un libro te cambia la vida, y como no leerlo hace que nunca pueda cambiarte. Un profesor que tuve nos decía que leyesemos hasta encontrar ese libro que estaba predestinado para ser leído por nosotros, que nos cambiase para siempre, y que si leíamos mucho, en un momento sabríamos que ese libro era el elegido, y que sería como enamorarse por primera vez. Pero también nos decía que esta generación no leía, y que eso haría que nunca lo encontrasemos, que estaríamos de alguna forma incompletos, y que nunca lo sabríamos porque nunca habríamos sentido la sensación de estar completos. Eso me marcó mucho, no me lo tomé como un reto, no espero encontrar ese libro de la noche a la mañana y tampoco me pondré a devorarlos de forma automática hasta quedarme tranquila, pienso que cada libro tiene su momento, y que no se puede forzar el encuentro, así que aquí estoy, sigo esperando a que uno de los libros que lea me cambie la vida, y pueda sentirme completa, sigo esperando a poder darle la razón a mi profesor, aunque sé que la tiene.

Puede que este texto se vuelva inconexo, pero como ya dije, son pensamientos que han empezado a pesar demasiado, por lo que hoy invito a entrar en mi mente, en esa especie de lago que parece tranquilo pero si te adentras es profundo y turbio, no invitaré a lo más íntimo de mis miedos, sino solo a la capa que los esconde, espero que en ella veais un poco más de mí.

Un gran pensador dijo que cuando conoces lo suficiente a tu enemigo para poder destruirlo, empiezas a amarlo. Eso significa que cuando comprendes como piensa una persona no puedes evitar amarla como te amarías a ti mismo, y por eso también escribo esto. Pero, ¿cuánto nos amamos? normalmente lo más difícil es amarse a sí mismo, porque conocemos esa faceta oscura a la que nadie enseñamos, y que nadie enseña. Y esa es la faceta que de verdad nos da miedo, no nos consideramos normales, pero tampoco especiales en un sentido positivo, nos consideramos locos, que pensamos cosas que no se deberían pensar y que nadie a tu alrededor piensa, pero, ¿cómo podemos saber eso? yo confío en que mis reflexiones sean únicas en cierto modo, pero no me considero loca por ello, mis más pertubadores pensamientos pueden residir en otras personas a la vez que en mí, por lo que mi faceta más oscura, aunque me sigue dando miedo, sé que es un fantasma que no sólo me ataca a mí, y que de un tiempo esta parte, dejará de dar miedo, porque sólo soy yo, sólo es una parte de mí, y sin ella no sería la misma.



El poema mencionado es el Poema XX de Pablo Neruda, espero que también os haga pensar, y que busqueis el libro que os cambiará la vida como si buscaseis al amor de vuestra vida.

martes, 16 de diciembre de 2014

Sin reconocernos

Esa sensación de dolor o amargura que te recorre el cuerpo,  la sientes recorrerte el corazón y bajándote el ánimo, ¿por qué será así? ¿Por qué me pesan los labios cada vez más y los ojos se cansan de ver aquello que nunca cambia?
Aquellas personas que te hacen reír, un día te hacen llorar, no se puede evitar, pero tampoco es algo imperdonable. Estamos diseñados para apuñalar por la espalda a nuestros semejantes, no hacemos otra cosa. La fidelidad la perdimos al darnos cuenta de que uno puede vivir bien si mata a otros diez.
Así que promete y promete sin tener intención de cumplir lo prometido, miente, engaña y rompe corazones, es la única forma que nos han enseñado para que los días no pasen en vano.
Y el número de afectados crece, pero tú duermes bien por las noches, las lágrimas caen en tu conciencia, pero aprendiste a ignorarla hace mucho tiempo.
Y a vida sigue, al menos para ti, que es lo único que importa. Hasta que un día te das cuenta de que cuando estás mal, las personas en las que te apoyabas se han ido, que no te comprenden y no te van a poder ayudar. Y llega esa amargura que te hace pensar en que estás solo, rodeado de gente, pero completamente solo.
Te tragas tu lágrimas como si fuesen ácido, te queman por dentro como el alcohol que bebes para ahogar ese sentimiento que no te deja respirar. Y así, sin respiración, piensas que lo mejor es acabar con todo. Siendo víctima de otra persona que es igual que tú, sintiéndote muerto estando vivo, deambulando por un mundo en el que sobrevive el que más roba y traiciona, donde las buenas personas se convierten en malas, donde las ilusiones mueren al final de cada canción.
Y la cadena se repite como si de fichas de dominó se tratase, yo me caigo por ti y tú te caes por otro, acabando todos en el barro. Porque a veces pienso que no estamos hechos para aprender de nuestros errores, y menos de reconocerlos.


jueves, 21 de agosto de 2014

Calles

Caminando por las calles oscuras y solitarias, donde una vez hubo una vida de la que ya no queda rastro. 
Él busca respuesta en antiguos susurros de amor que se quedaron perdidos, mudos en el tiempo; busca el consuelo que sólo dan las lágrimas que inundaron las mismas calles que ahora pisa.
Calles antiguas, donde los niños que corrían crecieron y vivieron esa vida que terminaron donde siempre fue su hogar. 
Sentado en uno de esos bancos que tantos abrazos y besos sostuvieron, mirando a aquellas ventanas llenas de polvo en las que  ya no se pueden ver habitaciones donde los días pasaban al igual que las personas. 
Y es cierto que el tiempo no perdona a nadie, porque él se mira las manos, cicatrices de tiempos pasados en los que se decían que los niños eran de goma. 
Se ha dado cuenta demasiado tarde de que su vida ha pasado, que ahora lo único que le mantendrá en el mundo es el recuerdo de su presencia, recuerdo que cada día será más débil, hasta llegar al olvido; y es que es lo más temido por lo hombres, valientes y cobardes, que huyen de él como de la muerte sin entender que siempre caminan de la mano.
Las calles se acaban, los abandonados edificios de maltrechos tejados van desapareciendo uno a uno, dejando solo a aquel hombre que fue capaz de volver a ver un poco de la historia que ellos vivieron, a aquel que fue capaz de recordar el pasado, pero por recordar el pasado, dulce pecado, el presente se desvaneció y en un último suspiro mira a atrás, como lleva haciendo toda su vida, sonríe y cierra los ojos. Sabe que se vuelve a mentir a si mismo fingiendo que no se arrepiente de nada, sospechando en el fondo que como aquellas calles, ya no queda nadie que se acuerde de él. Y la muerte, apretando su pecho, de la mano del olvido, le arranca el último segundo de vida que le queda, dejándolo yacer en el mismo asfalto en el que se ha criado, y del que nunca se va a separar.

sábado, 3 de mayo de 2014

Let me

"Good time for a changes" dice la canción y un sentimiento de que por fin alguien me entiende recorre mi cuerpo, porque aunque lleguen y se vayan muchas personas en mi vida, siempre aun algo en mi interior que me dice que en la oscuridad estoy sola, y miro la pared de mi cuarto por las noches y me pregunto si mañana será diferente, pero la esperanza cada día se hace más pequeña, y temo que algún día la pierda entre tanta frustración y no sea capaz de encontrarla nunca más.
¿Fue siempre así o es ahora cuando me doy cuenta? Miro a mi lado y solo encuentro lo que ya sabía, solo encuentro lo que un día me di cuenta que estaba y que a partir de hay no se ha ido.
Y confío que haya mucha gente que merezca la pena conocer, pero sigo sin encontrar a ninguna que me prometa un para siempre a mi lado, cuidado, que no hablo de amor, solo de apoyar a otra persona.
Y se ve a tantas personas ser felices por la calle, que a veces te preguntas si lo están fingiendo o simplemente la felicidad no encontró mi puerta todavía.
"Que es lo que se esta haciendo mal" pregunta un individuo, se dice a si mismo "Hay alguien, que conoce a alguien que conoce a alguien que yo un día conocí, y solo quiero formar parte de esto". Las personas siguen andando mientras tu te paras a observar como los viejos recuerdos se vuelven cada vez más lejanos y tienes que forzar la vista para buscar la razón por la que estás allí, pensando que el futuro no deseará nada mejor que no haya pasado ya.
Buscas que alguien cruce una mirada junto a ti en una habitación y que todos los clichés del amor se cumplan a su lado... Quieres ser esa persona que recuerde en algún momento de su vida como alguien especial.
¿Pero que hay de diferente entre los otros y yo? ¿Por qué la suerte aún no me ha tocado y sigue jugando al azar conmigo?
Y esperando en una habitación que alguien me saque de este mal sueño, y que caminemos hasta unos días mejores. Y los recuerdos te invaden, y piensas que si te sumerges en ellos podrás sentir lo que un día sentiste.
Y el día del cambio no llega, porque aunque lo ignoro, sé que si no me muevo el cambio no llegará, pero hay tantos caminos que siempre me pregunto cual será el que me llevará a lo que ansío.
Esperando a recuperar las fuerzas para luchar en un ahora vs entonces, porque no puedo soportar que el ayer siga ganando al presente. La esperanza de que la soledad solo sea un antifaz que no me deja ver a las personas que me apoyan, y la canción se acaba con un "Let me get what I want", la música para, y el silencio te dice que el capítulo ha pasado, y que la siguiente etapa será mejor.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Un alguien

Existen personas que te cambian la vida en poco tiempo, es un cliché decir que te sacarán una sonrisa en cualquier momento, pero en algunos casos es cierto. Y no te la sacarán por el hecho de ser graciosos, ni porque te hagan olvidar tus problemas, sino porque con esa persona te sientes a salvo, porque la aprecias tanto que sólo sonríes para hacerle feliz.
Puede que esté contigo poco tiempo, que solo lo puedas ver una semana al año, pero el resto del tiempo le echarás de menos, y pensarás que ojalá estuviera a tu lado.
No es amor, no es pasión, simplemente es la necesidad de tener a alguien que te comprende en cualquier momento.
¿Qué seríamos sin esa persona especial? Puede que no nos demos cuenta de cuánto la necesitamos hasta que la encontremos, puede que ni él mismo se de cuenta de lo importante que es para ti, que el sentimiento no sea recíproco.
Por una vez, permitámonos ser egoístas e intentemos que nos dé igual lo que sientan los demás, si tu eres feliz a su lado ¿Qué más da si a él no le importas tanto como él a ti?
En los momentos difíciles, los amigos de verdad brillan y salen de donde se escondían, de donde no podías verlos.
Qué complicados son los sentimientos a veces, son una forma de darnos a conocer el mundo, ese enorme lugar donde las verdades pasan a ser mentiras en cuestión de segundos. Pero si sabes esperar, si sabes ver el verdadero rostro de una persona, encontrarás a esa persona especial que te hará cambiar, que te hará saber que aunque todo el mundo cambie, podrás ver en él la sonrisa que nadie más te pudo sacar.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Libertad

En realidad,no queremos ser libres, luchamos por libertad y nos quejamos de que nos la vetan, pero no sabemos que si todos fuésemos libres seríamos mucho menos felices.
Me explico, toda persona que escuchase este pensamiento me tacharía de extremista y de mente cerrada, ya que no acepto otra opinión, pero si se mira desde el foco adecuado solo me podríais llamar realista.
Todos luchamos por la libertad, la tenemos idealizada, en ningún momento insinúo que esté a favor del tráfico de esclavos ni de las dictaduras, ni de nada de ese estilo.
Si pensamos en un mundo totalmente libre, pensamos que podemos hacer todo lo que queramos, entonces viviríamos en un completo caos, ya que no respetaríamos ninguna norma que nos proporcionase estabilidad comunitaria. Además, dejaríamos de tener cosas prohibidas, es decir, no sentiríamos esa atracción por cruzar los límites, viviríamos sin emoción porque si podemos hacer lo que queramos siempre, cuando hiciésemos locuras no nos parecería especial.
En definitiva, ¿de verdad es libertad absoluta lo que buscamos? Como se dijo, 'mi mente nunca tendrá barrotes'. Creo que solo queremos una libertad relativa, pero quién sabe, a lo mejor me equivoco, pero sólo aceptará una opinión que me justifique si de verdad seremos felices en un mundo libre.
'Estaba loco; por lo menos, todo el mundo lo creía así. A mí, por el contrario, se me figuraba que lo que había hecho era recuperar el juicio' Gustavo Adolfo Bécquer

domingo, 20 de octubre de 2013

Errores

Llegó el momento de admitir los errores, de admitir que no somos perfectos, pero que podríamos haber sido mejores. Porque en la vida el único reto es mejorar, descubrir que las limitaciones están mucho más lejos de lo que creíamos.
Por eso no existen escusas, no hay pretextos para defender algo que podríamos haber logrado pero no lo conseguimos. La suerte no existe, solo el esfuerzo. Todos tenemos malos días pero es nuestro deber saber que sólo puede ser un día, no se debe consentir error tras error.
Si no te pides a ti mismo mejorar da igual cuánto insistan los demás. Debes creer en lo que quieres hacer, no puede ser un sueño, tiene que ser una realidad.
¿Qué seríamos sin metas? Cada uno con su vocación, buscando qué les hace feliz.
Admitir que nos equivocamos nos ayuda a crecer, pero echarnos la culpa de cosas de las que no nos deberíamos responsabilizar nos hace esclavos de los prejuicios de la gente.
Cuando nuestra vida ya la hayamos pasado, cuando hayamos disfrutado de la adolescencia y de la adultez, cuando nos toque contarles a nuestros nietos historias del mundo pasado, no contarán esos pequeños errores en los que no tuvimos lo que quisimos, ni esas pequeñas victorias que nos hicieron felices un tiempo, contarán esas victorias que nos hicieron grandes, esos momentos que sólo puedes vivir cuando entregas tu vida y tu alma a una única cosa.